© 2016 por la Asociación Aeroespacial de la ESIME Ticomán

March 30, 2018

Please reload

Recent Posts

El posible rumbo de la industria espacial en manos del presidente electo Donald Trump

November 13, 2016

Ciudad de México

Be an Astronaut: NASA Seeks Explorers for Future Space Missions. [figura]. Recuperado de: http://www.nasa.gov/press-release/be-an-astronaut-nasa-seeks-explorers-for-future-space-missions

 

 

El pasado 9 de noviembre, el mundo conoció los resultados de la elección presidencial más esperada del año. Algunos celebrando y algunos otros lamentándolo, millones de estadounidenses recibieron la buena nueva: el nuevo presidente de la nación había sido electo. Estados Unidos amaneció el pasado miércoles con un nuevo presidente y el resto del mundo con nada más que incertidumbre. 

 

Toda la comunidad internacional, se encuentra, ahora, a la expectativa de cualquier decisión que se pueda tomar en la nación norteamericana, especulando a cerca del posible rumbo que pudiera seguir ahora que se conoce el nombre del nuevo presidente de los Estados Unidos de America: Donald Trump. Mismo que ha sido rodeado, durante toda su campaña y posiblemente durante toda su carrera profesional, por un halo de controversia. Y aunque las políticas sociales y económicas que presentó Trump durante campaña parecen acaparar nuestra atención por la polémica que causaron- y mantenernos atentos a cualquier declaración al respecto que pudiera hacer, nuestro interés en relación al cariz que la ciencia en Estados Unidos pudiera tomar, no es opacada. 

 

Y es que sabemos que la nación vecina se ha posicionado líder en industrialización, investigación, innovación, tecnología y ciencia. Poseedores del territorio, de los recursos naturales y monetarios, de la mano de obra y de la eficacia en todo aspecto, Estados Unidos ha probado ser uno de los países mejor preparados en cada uno de los ámbitos ya mencionados. Sin embargo, aquí agregamos uno más que no queremos pase desapercibido: el espacio.

 

La industria aerospacial inició su desarrollo con la carrera espacial, una especie de “competencia” protagonizada por Estados Unidos y la Unión Soviética a finales de los años 50 que supuso el esfuerzo paralelo de ambas naciones para alcanzar el espacio exterior y su exploración. En este contexto, se crea la NASA, la agencia espacial que en 1958 representó el desarrollo y la promesa de un nuevo futuro, uno próspero al cual se llegaría con la tecnológica e innovación como transporte. Hoy, en pleno siglo XXI, la NASA sigue siendo un símbolo de innovación y ciencia en el mundo. Hoy, en pleno siglo XXI nos mantenemos en la espera de un futuro prospero, aunque muchos ya no vean a la tecnología como el transporte hacia él.

 

La NASA, aquella misma que llevó a Estados Unidos a luna y las estrellas, alguna vez sinónimo de grandeza y progreso, actualmente parece haber quedado reducida a una agencia concentrada más en logística, en el reabastecimiento de su estación espacial y en asuntos de monitoreo ambiental. Su Space Launch System, actualmente, se encuentra infectado y hostigado por procesos burocráticos. Y es que la agencia espacial más reconocida del mundo ha ocupado cada vez menos lugar en las prioridades de los gobernantes de Estados Unidos desde los años 90.

 

Ahora más que nunca nos preguntamos cómo afectarán las decisiones del nuevo presidente a uno de los países que más a impulsado y apoyado el desarrollo científico en el mundo. ¿Qué influencia tendrá éste sobre la NASA?, organismo internacional que funge ahora como emblema de las ciencias aerospaciales. La respuesta parece bastante obvia pues es él quien tiene la autoridad para nominar al administrador y administrador adjunto de la NASA, los dos puestos más importantes de la asociación. Además, será quien proponga el presupuesto destinado a la agencia y elija los proyectos a los que este será dirigido.

 

A muchos nos interesa saber a cerca de las desiciones que se puedan tomar en el ámbito espacial. Pero antes de conocer más a cerca de las políticas del equipo republicano de Donald Trump al respecto, nos convendría saber a qué decisiones tendrá que enfrentarse  y con qué tareas tendrá que lidiar el nuevo presidente Trump con relación al espacio.

 

Pues bien, todo indica que las decisiones más importantes que tendrán que tomarse serán con respecto a la carrera hacia Marte y el ambicioso proyecto de enviar viajes tripulados por humanos hacia el planeta rojo y, a partir de ello, la posibilidad de alcanzar en el futuro otros destinos del espacio profundo. El nuevo presidente hereda hoy un programa espacial con el deseo y las ansias de alcanzar estas metas pero que, sin embargo, no cuenta aun con los vehículos aptos para cumplirlas. Donald Trump podrá decidir qué rumbo tomarán los proyectos que actualmente se tienen, tendrá, también, el poder de decidir si es conveniente o no seguir apoyando más estos programas, de cambiarlos o de remplazarlos.

 

De igual forma, algunos expertos en la materia han debatido a cerca de las posibilidades de hacer de la presencia humana en la Luna algo permanente. Esto, incluso antes de enviar humanos a Marte. No obstante, la NASA no cuenta, actualmente, con el presupuesto necesario para trabajar en ambos planes, otro problema a resolver y decisión de la que tendrán que encargarse en la Casa Blanca.

 

 

Paul Morigi—WireImage/Getty Images

 

 

Hoy en día, la NASA parece haber perdido la relevancia que la Guerra Fría le trajo durante los años 60, o la que la caracterizó durante los 80s en un contexto donde se ponían en órbita los primeros satélites de seguridad, símbolos de desarrollo y preeminecia sobre las demás naciones. Ante el panorama actual que envuelve a la agencia, el nuevo presidente de esta nación y su equipo, parecen haber encontrado las razones para creer que es necesaria una reorganización y un nuevo enfoque.

 

A pesar de que las declaraciones durante campaña a cerca de los planes a futuro para el programa espacial y la industria que lo envuelve fueron más bien ambiguas, los asesores políticos de Trump ya han adelantado al respecto que el panorama para el sector espacial, en los años venideros bajo el mandato de su presidente electo, será prospero.

 

Desde la perspectiva del equipo republicano, las políticas espaciales ideales del siglo XXI deben contemplar la colaboración de entidades no gubernamentales. Se alude, ahora, a la necesidad de manejar varios enfoques, no sólo concentrarse en misiones públicas sino también prestar atención a posibles misiones comerciales que puedan brindar, además, soluciones a ciertos aspectos de este ámbito. También, se ha señalado con énfasis la importancia de tener la capacidad de enfrentar las amenazas del mundo real. Así, las políticas del equipo republicano, buscan renovar el objetivo de los esfuerzos espaciales que se han venido haciendo desde hace ya tiempo en aspectos civiles, comerciales y también militares.

 

La administración de Trump, aseguran, acabará con la falta de coordinación apropiada mediante la creación de un consejo nacional de política espacial encabezado por el vicepresidente Mike Pence. La misión de este consejo será la de asegurar que cada sector espacial esté funcionando correctamente y cumpliendo el rol que debe dentro de los intereses del país norteamericano.

 

Según los asesores políticos durante la campaña de Donald Trump, Robert Walker y Peter Navarro:

 

“La NASA debería estar enfocada primordialmente en actividades relacionadas con la exploración del espacio profundo y mucho menos en trabajos centrados en la tierra, los cuales son mejor operados por otras agencias. La exploración humana de nuestro sistema solar completo, para el fin del siglo XXI, debe ser la principal meta y enfoque de la NASA.”

 

El estudio de la tierra o los trabajos centrados en las ciencias de la tierra en los que la agencia se ha ocupado desde hace ya un tiempo se relacionan en gran medida con el cambio climático y su estudio a fondo. Parece lógico pensar que el nuevo presidente quiera desviar la atención de la NASA en este tipo de temas pues él mismo no ha mostrado mayor interés en los problemas relacionados con el cambio climático desde principios de su campaña, una característica que contrasta y lo diferencia de su antecesor Barack Obama, quién le dio prioridad a este tipo de estudios durante su mandato.

 

Se ha recalcado continuamente la importancia de las alianzas publico-privadas y de que se pueda dar paso, en mayor medida, al acceso de entidades no gubernamentales, lo cual podría resultar positivo para toda la industria espacial pues es bien sabido que las empresas privadas contribuyen a la reducción de costos en producción. Actualmente, la NASA cuenta con la participación de empresas del sector privado tales como SpaceX y Orbital ATK, quienes se encargan de desarrollar vehículos espaciales de utilidad para misiones tripuladas en trayectoria hacia Estación Espacial Internacional. Y otras como Virgin Galactic y Blue Origin, quienes en cambio se enfocan en el turismo espacial. Estas empresas desarrollan sus elementos a precios considerablemente bajos, lo cual resulta ser lo que precisamente buscan las políticas de Trump.

 

 

Why Donald Trump is the most Pro-Space Exploration Candidate [figura]. Recuperado de: http://yaooke.com/tag/nasa/

 

 

Según las declaraciones de los republicanos, al nuevo presidente de los Estados Unidos no parece faltarle el interés de invertir en el programa espacial americano, interés que, tal vez,  no será impulsado en mayor medida por su afecto a la ciencia pero sí por sus inclinaciones comerciales y la atención obsesiva que ha puesto en la seguridad de su país ante los peligros representados, principalmente, por el terrorismo. Aparentemente, Donald Trump tiene muy presente el hecho de que otras naciones primermundistas como Rusia y China constantemente destinen cantidades significativas de su capital hacia el desarrollo militar. Seguramente, el ahora presidente de los Estados Unidos, no querrá quedarse atrás.

 

Cualquiera que sea el caso, los entusiastas en esta materia y miembros de la comunidad científica y la comunidad espacial mundial, no sólo estadounidense sino mundial, esperaremos que cualquiera que sea el rumbo que tome la NASA y la industria aerospacial del país norteamericano durante los siguientes cuatro años, sea uno que continue apegándose a los principios naturales del conocimiento y la ciencia de traer bienestar a quienes lo necesitan y no lo contrario. Y que, además, pueda seguir impulsando y apoyando a la industria internacional, no sólo eso, también al talento de las personas que han decidido dedicarse al estudio de estas ciencias o que se encuentran en su camino.  

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

Follow Us
Please reload

Archive
  • Facebook Basic Square
  • Twitter Basic Square